Publicar en AMAZON
Amazon
es, sin lugar a duda, el gigante de la distribución on-line más importante en
la actualidad. Tal es su capacidad de penetración comercial que nadie puede
competir con él. Variedad, precios bajos e incluso entregas en el mismo día le
convierten en un enemigo difícil de derrotar. Su capacidad es tan feroz que es
capaz de competir con cualquier comercio de barrio. No obstante, yo no quiero
entrar a juzgar los pros y las contras del gigante americano, sino que hablaré
sobre las bondades de su sistema de publicación.
Para
los escritores Amazon ha supuesto una verdadera revolución, y para mí en
particular, el instrumento mediante el que mis libros han podido llegar a miles
de personas y países tan lejanos como Japón. Durante
años perdí el tiempo intentando que una editorial se fijase en mis novelas
mientras enviaba decenas de propuestas y ejemplares. Oí, que no escuché, los
cantos de sirena de aquellos editores que suelen pedir euros a cambio de una
edición. Me registré en plataformas de autopublicación hasta que comprendí que los
lectores no suelen visitarlas mucho. En definitiva, una travesía por un
desierto dónde el fruto no se veía crecer por ninguna parte. Sin embargo todo
cambio cuando descubrí Amazon y comprendí que acababa de llegar al edén que había estado buscado durante tantos años. Y es que cuando participas en un mercado al que
acuden millones de clientes diariamente, solo puedes pensar que te encuentras
en el lugar adecuado.
Yo
escribo por diversión. Disfruto creando historias y tramas, y más que un hobby,
lo considero un vicio al que no le falta su ración de mono. Pero también es
cierto que la aspiración de todo creador es que su obra llegue al máximo
público posible. Y más que vender, busco que me lean. Dichos conceptos que
pudieran parecer similares, no lo son.
Amazon
me ha dado todo lo que un escritor desea: posibilidad de publicación en varios
formatos (digital y papel) mediante un proceso sencillo e intuitivo. Llegar con
mis libros a multitud de países. Miles de lectores. Y por último, quizá porque
no es lo que más valoro de todo ese proceso, ingresos aceptables a través
de sus dos sistemas de retribución.
En
la red existen multitud de opiniones de escritores que llegaron a publicar con
una editorial convencional. Podría decirse que cumplieron un sueño, aunque en
la mayoría de los casos las ediciones, pequeñas para minimizar los riesgos,
apenas se vendieron porque el mundo editorial, como casi todo en la actualidad,
no conoce la pausa. Unas pocas semanas fueron suficientes para que sus libros
pasasen a la historia del ostracismo. Resultado: pocos lectores y poca plata. Las
editoriales solo van echar la carne en el asador por aquellos valores
seguros. Valiente caballero es don dinero, se solía decir.
Yo
tuve claro que el camino más adecuado era Amazon cuando comprobé que escritores
y escritoras que habían publicado con editoriales convencionales, y tenían la
posibilidad de volver a publicar con ellas, se decidían por el gigante de la
autopublicación.
Ahora
solo lamento los años perdidos en el desierto.
Tampoco quiero dejar la idea de que el mundo editorial sea algo parecido a Belcebú; ni mucho menos, su labor es importante. En el fondo, a todos nos gustaría que Planeta o Pengui Mondadori apostasen por nosotros, pero hay que ser realistas y saber que no hay nada más seguro como tener los pies en el suelo. Si conoces cual es tu lugar, será más difícil perderte.
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